Darío Canton | Escritor
Viernes 14 de Diciembre de 2018
 
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Los palabristas
Con Esteba Peicovich
Radio de la Ciudad, 4 de mayo 2000
 

La voz del fascinante Gonzalo Rojas ha abierto esta nueva edición, que no emisión de Los palabristas en esta buena noche de la radiofonía, arte mayor no menor, mediante el cual   cada noche desde la radio de la Ciudad en la antesala de cada medianoche de la Santa Maria del Buen Ayre, ex París, ex Gades, ex Samarcanda, no sé, nos reencontramos con la gente de la palabra, nos encontramos con esta curiosa tribu de hacedores de palabras; esto es de sentido.

Esta noche ha sido, Poemas dichos a viva voz, dichos por Gonzalo Rojas, por nuestro queridísimo Gonzalo Rojas, y creo que es buen telonero Gonzalo Rojas para recibir también esta voz propia nuestra, que es la voz de Darío Canton, curiosa voz de un juglar que se mantiene un tanto al margen, pero que trabaja con preciso, preciso fervor una obra propia, una obra que lleva ya sus años en libros, que lleva ya el número de seis creo, y que ha también volcado en una curiosa experiencia poética que es una revista propia, de su propia obra además, llamada Asemal en el cual las palabras así mezcladas incluyen un título propio La mesa que está entre los de su obra poética. Esta recopilación de la revista Asemal en sus seis números, creo que en sus seis números, no, en sus  veinte números, digo bien ahora, ha sido hecha por Mondadori en una edición muy bella, bicroma, además perfectamente situada la tipografía con los espacios que corresponden a la estética de la palabra por este gran artista que es Rubén Fontana, a quien naturalmente recordábamos que ha estado con nosotros en alguna noche de Los palabristas, como están siempre en Los palabristas, otro duende mayor de Buenos Aires que llegó alguna vez de la isla de Andros para traernos a nosotros la alegría de lo griego y la belleza de lo griego, como es nuestro siempre presente Juan Andralis. Buenas noches Darío Canton.
Buenas noches Esteban

Pues bien, aquí hemos convocado amigos, ahí están con nosotros, no? desde algún lugar del Olimpo ese Juan Andralis que realmente sigue sosteniéndonos, no? con aquélla, con aquel asombro de niño grande y con su belleza práctica, diría, no?
Es verdad, a él está dedicado el trabajo este que hemos hecho con Rubén Fontana, y yo quisiera recordar al otro miembro del terceto, digamos, que estaba en el departamento de diseño gráfico del Instituto Di Tella de su época de oro, a Juan Carlos Distéfano,  los tres muy buenos amigos y excelentes gráficos y personas.

Pero esto fue ya cuando la vida de jóvenes los juntó, no?, de adultos.
Exactamente, bueno  ellos trabajaban en Florida en la sección central donde estaba la administración, el teatro, y también el laboratorio de música. Yo en ese momento, con mi profesión de sociólogo, trabajaba en Belgrano, donde estaban los centros de Ciencias Sociales.

Claro, yo decía que esto fue posterior, ya de jóvenes o adultos cuando se encontraron ustedes  y a mí me importaría y a la audiencia mucho más, que fuéramos a un previo Darío Canton, muy previo Darío Canton, dónde nació, cuál fue su primeros trabajos, sus primeros sueños.
Yo soy nacido en 9 de Julio, donde mi padre que era médico, trabajaba; cuando él se retiró, la familia vino a vivir a Buenos Aires y acá yo hice parte de la escuela primaria y secundaria, y luego la Facultad de Filosofía y Letras. Egresé de allí y después cuando se creó el Instituto de Sociología con Gino Germani  a la cabeza, empecé a trabajar allí y ese fue mi ganapán.

Pero de todos modos, no puede ser que la biografía pueda reducirse tan rápidamente,   pasando de la infancia a la palabra ganapán y al sociólogo; uno no nace sociólogo, uno tiene miedos infantiles, tiene fabulaciones iniciales que a veces después lo acompañan toda la vida...
Si, (risas) es verdad.

Uno tiene en algún momento alguna reverberación, algún encuentro o encontronazo con el arte, con la palabra, y cuándo te sucedió, te sucedió allá,  fue esto en medio de qué paisaje familiar, en qué vida, en qué mundo...?
Mi familia está muy presente en muchas de las cosas que yo he escrito a lo largo de los años, tengo incluso un libro que se llama Poemas familiares, en cuya tapa hay una foto de mi padre. La muerte de mi padre cuando yo tenía catorce años, fue un gran hito en mi vida y que me marcó mucho y como yo le hago presente a uno de mis corresponsales en este libro. Él, cuando yo termino con la hoja, cuando le anuncio que ya estoy terminando con esa empresa, un poco me pregunta y se pregunta por qué me metí en esta tarea. Porque yo hacía llegar la hoja a alrededor de 700 corresponsales, digamos, gratuitamente, contando con la ayuda y la complicidad de Juan básicamente, y de su imprenta. Pero de cualquier manera era un esfuerzo para mí en parte económico y en parte de mucho tiempo que tenia que dedicar.

Ese mundo de 9 de Julio, esos primeros trabajos, esa primera situación, eso importaría tal vez  rescatarlo, no? para llegar después a recorrer la obra y todo esto que vendrá también;    los primeros estudios allí en 9 de Julio, en un paisaje natural...
En realidad... bueno tengo que ampliar un poquito entonces,  yo en 9 de Julio no llegué a estudiar, yo salí de allí cuando tenía entre cinco y seis años; mis primeros años en realidad son en Uruguay. Mis padres eran de Carmelo y mis abuelos también  entonces yo empecé la escuela primaria en Carmelo, en Uruguay, de hecho yo aprendí a cantar primero el Himno Uruguayo que el Argentino, después yo vine acá y a Buenos Aires ya promediando la escuela primaria, y bueno, el gran hito como ya lo dije, es la muerte de mi padre cuando yo tenía catorce años y el descubrimiento de Unamuno

Unamuno, ahí empiezan los grades magos a  agobiarte a provocarte... Unamuno es uno de ellos.
Sí, si, el básico diría yo; tenía esa edad de catorce años y una profesora de letras en el colegio secundario, por el  temperamento no sé, opositor o cuestionador que yo tenía permanentemente, me sugirió que debía leer a Unamuno 

Que también es así...
Es así exactamente, es decir que captó muy bien mi psicología de esa época o de ese momento.

Y yo lo empecé a leer, recuerdo que fue Vida de Don Quijote y Sancho y yo no lo podía dejar a Unamuno, ese libro... yo lo llevaba...

No, no, a mí me pasaba lo mismo, esas ediciones de Austral tan bellas...
Exactamente...

Cuando uno se encontró ya con esa obra inmensa que es del sentimiento trágico de la vida, por ejemplo.
Y bueno entonces me convertí en unamunista a muerte, coleccioné todo lo que había de él, recuerdo que me escribí con un hombre que vivía por Santa Fe, que se llamaba  Pedro Badanelli, que había publicado unas cartas inéditas de Unamuno, en fin, hice cuanta cosa pude; incluso en el número 1 de la revista Centro, que siendo estudiante de Filosofía y Letras, digamos, yo logré sacar, y cuyo editorial yo escribí, reproduje unas cartas de Unamuno.

Veo que siempre ha habido así, un ánimo corresponsal en vos, es decir,  el correo, el hecho de enviar cartas y recibirlas es como un placer primario, no?
(Risas). Es verdad, sí, sí.

Digo, porque aquí, en esta obra de Darío Canton que tengo delante de mí,  La historia de Asemal y sus lectores que es la recopilación, como conté, editada por Mondadori, este bello trabajo de diseño tipográfico, hecho además por Rubén Fontana, que integra los veinte ejemplares de la revista personal de este Tentempié de  poesía que Darío Canton dio a conocer así, a sus múltiples, centenares lectores entre 1986 y 1989....
75 y 79...

Ah, 75 y 79, así es, sí, y como decía inicialmente, este trabajo esta dedicado al recuerdo de Juan Andralis que nació en el año 30 y murió en el 94, para tristeza de todos nosotros.

Darío, ¿el primer libro?
El primer libro es la Saga del peronismo.

¿La saga?
La saga del peronismo.

¿Estamos hablando de poemas?
Estamos hablando de poemas. Sí, paradójicamente, fue mi primer libro publicado  antes que ningún otro de sociología.

¿Poemas épicos, poemas de compromiso?
No, no sé cómo llamarlo, no sé, cada lector decidirá, es el recuerdo que a mí me quedó de lo que yo viví bajo el peronismo. El libro fue escrito en 1961 cuando yo estaba estudiando Sociología en Berkeley, en Estados Unidos, y reúne, digamos, todo lo que yo viví, porque cuando el peronismo llega en 1945 yo tenía poco más de 16 años, entonces toda mi escuela secundaria, digamos, pasó en esos años de la 2º Guerra Mundial y de las repercusiones que todos esos acontecimientos tenían en nuestro medio, con además el surgimiento del peronismo. Y todo lo que yo viví reflotó en mí cuando yo estaba en los Estados Unidos.

Un día fui a la universidad y vi un camión del que bajan obreros en medio de los estudiantes que estaban repartidos por el césped ahí en la universidad, y entonces como un relámpago me acordé de lo que había vivido cuando el peronismo.

¿Lo de Berkeley era igual que lo que pasaba en Berisso o Avellaneda?
Bueno, era igual en el sentido del contraste entre esos obreros llevados con un camión y los estudiantes que estaban allí. Yo era un estudiante cuando llegó el peronismo y a los obreros los había visto en los camiones llegando, entonces para mí... como en un relámpago, me reinstalé en el momento inicial del peronismo que yo había vivido, porque el 17 de octubre del 45, yo estuve en la calle, y además yo escuché...

¿Eras un niño? ¿cuánto tenías?
No un niño, 16 años tenía.

¿Ya había una... pasión política?
Sí, si, desde varios años antes.

¿Encontraste a lo largo de tu vida que la pasión política tiene  sentido?
Sí, si, cómo no, bueno, yo he sido militante estudiantil, digamos, yo he sido militante reformista, entonces, no sé, era algo que daba bastante por descontado, fui incluso delegado de Filosofía y Letras, con Noé Jitrik a la Federación Universitaria de Buenos Aires.

Y entonces sale este primer libro que es La saga del peronismo que son poemas como decís, Darío Canton, y después, ¿le continúa qué obra?
Otro libro que se llama Corrupción de la naranja, ese libro es del año 68

Convendrás conmigo que es más bella la Corrupción de naranja que La saga del peronismo?
Si, puede ser (risas) no sé, como título te resulta más simpático

No, no es un problema de simpatía, es un problema de poética.
Es un poema, es el título de un poema, que además da título al libro. Es un poema con el que además he tenido mucha suerte, o que le ha caído bien a bastante gente.

¿Por qué crees vos que le cayó bien a la gente?
Quizás porque no era una propuesta demasiado común, o sea yo un día había vuelto, hacia poco que había vuelto de los Estados Unidos, y en mi casa no tenía heladera y entonces compraba la fruta cada dos tres días, para que no se me perdiera. Un día, sin embargo, descubrí que una naranja había empezado a pudrirse.  A mí se me ocurrió que iba a registrar el proceso de putrefacción  de la naranja, empecé a hacer anotaciones como si fuera un experimento. Así lo hice, y a la semana o a los quince días agregué dos naranjas más. Entonces las observé durante tres meses tomando nota cuidadosamente y después con eso hice el poema. Y el poema trae anotaciones de unas siete u ocho semanas, o sea, es un poema que se desarrolla temporalmente a lo largo de tres meses. Yo no sé si eso, o la sugerencia del texto o un cuento que después hice a propósito de este poema, no sé, pero es un poema del que bastante gente se acuerda.

¿Y ese poema se encuentra en alguna antología tuya o está en algún libro?
No, está en ese libro y el cuento de ese poema, digamos, va a ser parte de un libro que espero, sea continuación de éste que acaba de salir, o sea; yo tengo otro libro que se llamaría Cuentos de poemas y de libros, entonces allí presentaría ese cuento.

Bien, seguimos en el camino de tu poética que me parece bien, ¿Estás en Buenos Aires ya?
Si, yo estoy en Buenos Aires siempre.

¿Has  estudiado Letras?
He estudiado Filosofía.

Y después fui a hacer Sociología a Estados Unidos.

¿Estamos en qué edad y en qué años?
Estamos en mis treinti algo años, y yo he publicado entonces, La saga del peronismo y la Corrupción de la naranja.

Ambos de poemas.
Ambos de poemas.

¿El filósofo que está estudiando no escribe ensayos, ni mucho menos?
Sí, publiqué en el año 66 un libro que se llamó El parlamento argentino en épocas de cambio, fue mi primer libro de Sociología.

Bien, y entonces, volvés a Uruguay?, estás en la Argentina?
No, no, yo sigo siempre en la Argentina, yo tengo parientes todavía en Uruguay pero no, yo siempre he estado acá.

De aquella formación que recibís de este Miguel, el gran Miguel de Unamuno, de ese que decía "Soy un cristiano viejo", ¿pasas a qué autores que empiezan a ser tus amigos más cercanos, más próximos en la celebración de la palabra, del mundo de escribir y todo esto?
¿Vos me estás preguntando específicamente por gente que trabaje en literatura, poesía?

No, no, por aquellos autores que así como sucedió, me dijiste, con Unamuno, ¿hacia qué otros autores fuiste yendo y encontrándote como contenido por ellos?, como te sucedió de adolescente con Uanmuno, ¿cuáles fueron tus próximos autores?
Para mí Martínez Estrada fue muy importante, muy importante. Yo no sé si fue cosa mía, pero en esa época para mí fue mucho más importante que Borges. Hoy Martínez Estrada, no sé, está en un muy discreto olvido, mientras que Borges es el rey de la creación; para mí en aquella época no era así, y aparte de Martínez Estrada, la gente que yo conocí de mis estudios de Filosofía, a ver qué nombres, ...

No, pero me refiero a autores de otro país ¿no?, es decir, los próximos en una poética en la intención, la similitud, de la simetría...
Eso me resulta mas difícil; yo he leído con placer alguna gente que he sentido más cercana: Drummond deAndrade...

Claro, Drummond tiene mucho del juego de tu poética
Drummond de Andrade, Nicanor Parra, pero la primera época de Nicanor Parra

Los antipoemas de Parra son muy familiares
Esa gente que he sentido cercana..., Sabines, en México

También un gran poeta; hemos pasado la voz de Sabines hace poco con un texto muy bello a su padre el General, no?, esa gran carta...
Yo le escribí a Sabines una carta  hace muchos años que no me contestó, en la que le dije que cuando escuché ese poema me puse a llorar.

Es que es un poema impresionante, gran documento. Bien Darío, entonces estamos en esos dos libros, están los Poemas familiares después o no?
Si, los Poemas Familiares son de después, y hay un libro anterior que quiero rescatar junto con el nombre del editor. Hubo un editor que se llamó Juan Carlos Cicero.  Tenía una editorial que se llamaba Ediciones del  mediodía, que publicaba sólo cosas de poesía. Ese segundo libro mío, Corrupción de la naranja, lo publicó él porque le gustó el texto, junto con otros nueve autores. Y con él también publiqué Poamorio, pero éste lo hice con Juan Andralis. Ese editor terminó muy mal, no sé, tuvo un fin muy triste, por eso yo lo quiero recordar porque era un hombre que realmente vivía para publicar poesía. Y después entonces de Poamorio viene...  Poamorio es del 69, después de Poamorio viene La mesa. Que La mesa la saqué con Siglo XXI , cuando recién había empezado la filial argentina, y ya después en el 75 los Poemas familiares.

Asemal y el Abecedario Médico Canton que eso también lo saco con Andrade.

Que esto lo conozco, y hubo una obra de estos últimos años también, no? que está por ser publicada, me dices.
Eh, bueno, son materiales de una autobiografía muy extensa que escribí o terminé de escribir, hace alrededor de diez años. Esto que esta empezando a salir ahora es parte de esa autobiografía.

Claro, esto es que no hay una obra de estos últimos años sino que estás recogiendo el material anterior.
Tengo también material.

Sí, no, me imagino esto es para señalar un poco lo actuado ya, no?, lo ya hecho.

Estamos en Los Palabristas ustedes están escuchando a Darío Canton, quien entre mayo del 75 y abril del 79, se encargó de que no menos 700 direcciones postales en su mayoría en la Argentina, pero también de América Latina, Estados Unidos y Europa, recibieran una publicación unipersonal de poesía llamada Asemal, esto es La mesa uno de sus libros, pero al revés una palabra que a su oído sonaba bien, un pequeño y simbólico antídoto en las vísperas y primera mitad de la última dictadura militar del siglo XX contra los empeñados en hacer bien por la fuerza .

La historia de Asemal, dice la contraportada de esta recopilación de los veinte números de la revista, La historia de Asemal y sus lectores entreteje los comentarios de una variada gama de mas de cien corresponsales, la narración sobre el origen y desarrollo de la iniciativa y el equivalente de varios libros de poesía. Constituye un aporte a la historia de la difusión y recepción de textos literarios; al conocimiento de las condiciones materiales para la producción de objetos culturales no comerciales al rescate, por último de parte de la obra de un escritor y poeta singular. Como publicaciones recientes suyas, de Darío Canton se encuentran entonces El Diario de poesía  35, (primavera de 1995) y 39 (primavera de 1996); Tipográfica en el 99, Tipográfica 40, y La novia de Tyson, en fin, actualmente prepara Alrededor de la mesa y Cuentos de poemas y de libros como él lo ha venido diciendo.

Eh, Darío, ahora vamos a la Historia de Asemal y sus lectores y ahora nos cuentas un poco cómo fue esta historia, cómo, por qué, qué determinó, qué provocó la necesidad de hacer este trabajo tan  singular  porque es singular, pero toda singularidad tiene también como un disparador...no?
Hacia fines del año 1974, yo tenía el material como para sacar alrededor de tres libros de poesía tomando como tales un  promedio entre 50 y  60 poemas. Hice una exploración entre alguna gente amiga y realmente advertí que no había ninguna posibilidad real de que eso se concretara en un lapso prudente, digamos,  dos a tres años. Entonces pensé que iba a intentar algo distinto; por otra parte, yo había hecho circular algunas carpetas con esos libros inéditos, y vi que tampoco la gente más allegada tenia la voluntad, ni el tiempo, ni la  disposición, como para leer, entonces  me pareció que debía probar otra cosa, y esa otra cosa era hacer llegar en pequeñas dosis eso mismo que formaba parte de grandes carpetas.

Excelente idea de emprendimiento poético, no?
(Risas). Sí, así resultó. Entonces preparé a máquina, porque siempre he trabajado así, una serie de poemas que pensaba fotoduplicar eso para mandarlos a gente amiga. Lo fui a consultar a Juan, que era siempre mi consejero, y le dije: Mirá, me gustaría hacer esto, no sé qué te parece. Me contestó: la idea me parece buena, pero lo hacemos acá (refiriéndose a la imprenta). Entonces le dije: me parece que va a ser una tirada muy chica, ustedes tienen mucho trabajo, no…, el costo,  en fin... Y él: No, no, no te preocupes ya lo vamos a hacer.

Entonces le llevé el mono, digamos,  del número 1 y Juan hizo una serie de pruebas hasta encontrar lo que le satisfacía y también me satisfizo a mí. Y bueno, así empecé a salir  Yo consulté amigos, digamos tenía 20, 30 personas amigas que me daban cada una entre 10  y 15 nombres, a su vez a algunos de esos nombres, les volví a pedir más gente, y así por el sistema de bola de nieve llegué a tener...

Así que tuviste tu Internet poética hace veinte años, una propia Internet poética; en ese sentido sos un precursor.
(Risas). Si, si.

Y decime, por favor, cuál fue además de la repercusión, cuál fue, primero la repercusión, que encontró, naturalmente aquí están las cartas de los lectores que te responden, el buen eco que merece una obra propia, porque es singular y muy tuya, pero qué determinó en vos, qué cambio determinó en tu obra, en tu lenguaje, en tu manera de abordar la palabra, toda esta experiencia?... ¿o es el mismo Darío Canton que escribió La saga del peronismo, el que está en los Poemas familiares, el que está en estos poemas, o los que están por salir, es decir, crees que hay un estilo Canton?
Es posible que sí, digamos, no sería yo el más indicado para decirlo, pero pienso que sí.

Bueno, pero uno puede saberlo...., no?
Pienso que sí; el cambio grande que creo hay en lo que hago, se da a partir de la segunda mitad de la década de 1960, cuando con La mesa empiezo a jugar mucho más desembozadamente con el lenguaje; antes no era tan así, creo que ahí se da una...

¿Pero provenís también, como venía Juan que es un histórico del surrealismo, de ese tan bello movimiento o nada que ver?
No, creo que he estado cerca, digamos, creo que Juan hubiera dicho algo así, pero nunca lo fui; nunca me adscribí a ese movimiento, creo que tengo elementos que me ponen cerca, pero no necesariamente.

¿Y en ese caso cuál sería el universo de tu poesía que podrías de alguna manera describir  como asuntos que te conciernen poéticamente?
En general, me apoyo mucho en cosas de todos los días, diría...

En la cotidianeidad de los objetos...
En la cotidianeidad, digamos. Yo soy pasajero, he sido pasajero durante muchísimos años de colectivos, entonces es algo de lo que me ocupo y de pequeñas anécdotas o situaciones que se plantean. Esto lo vio bien Girri hace muchos años, porque un día, cuando estábamos charlando, él, un poco en broma se previno con respecto al uso que yo podría hacer de lo que hablábamos. Porque yo solía tomar elementos de mis conversaciones con otras personas, y esto él nunca lo llegó a saber, pero en realidad tengo un poema que surgió a partir de esa conversación con Girri y que algún día, cuando lo publique, se lo voy a dedicar. Era una anécdota de Girri,  y la puedo contar porque es entretenida.

Seguramente.
Girri en una ocasión había ido a una universidad alemana y la persona que lo atendió, para mostrarle lo bien que tenían organizada la biblioteca, le dijo: Vea, vamos a pedir sus obras para que usted vea así, cómo está organizada nuestra sección Hispanoamericana o de letras españolas. Pide entonces, la obra de Girri a alguien y vienen uno, dos, tres tomos, no sé, y le muestran a Girri. Estaban con su nombre en la tapa. Girri abre el libro y ve que son obras de Borges, (risas) gran sorpresa de él y naturalmente del interlocutor. Allí a Girri se le ocurre decirle: Mire, por qué no pide las obras de Borges. Vienen las obras de Borges, y efectivamente ahí estaba Girri. Bueno, yo a la media hora o 45 minutos de haberme separado de Girri, escribí un poema a partir de esta anécdota, un poema que se llama Plegaria, y que tiene que ver con los bibliotecarios y las cosas que a veces hacen los bibliotecarios...

¿Podrías recordar...?
No, no (risas)

Pero si tenías poemas para leer, yo te rogaría para que el tiempo no nos borre del programa, que nos leyeras algunos de los poemas de Asemal  o algunos poemas que tuvieras aquí, creo que has seleccionado algo, Darío, no?
Sí, yo quisiera leer dos o tres cositas, pero con un acápite común, diría. Hay un poema de Longfellow en el que él dice algo así, por el estilo de esto: Que lanzó una flecha al aire y no supo dónde cayó, y después lanzó un poema, al aire también, y mucho tiempo después lo encontró de nuevo en el corazón de un amigo.

Algo así, yo no tengo el texto ahora, ni sería...

Pero está la idea.
La idea es ésa. Yo quiero rescatar eso para recordar a dos buenos amigos que tienen que ver con la poesía. Son ejemplos de poesías, por así decir, bastantes separadas en el tiempo. El primero tiene que ver con un texto que hice hace más de 40 años; tengo que aclarar que dentro de un mes y medio se van a cumplir 50 años del primer poema que escribí, así que es muy lindo estar acá esta noche con Esteban.

Gracias, gracias.
El primer poema entonces, es un texto del que no tenía copia y que me lo trajo un amigo al que yo se lo había entregado en esa época, cuando tenía veintitantos años. Treinta años después me lo trajo. Dice así:

Yo sé que en el pescante
del carro de la vida
va la muerte
carrera rauda sin un alce
cara al viento
cuando el caballo se detenga
abreve
acabará en cualquier cañada
un día.

Para mi es interesante esto porque acá hay términos que después jamás usé. Acá se habla de "cañada", "abrevar", que la gente del campo reconoce, yo no sé si algún oyente ciudadano sabrá a qué se refiere esto. Bueno, con este poema me reencontré gracias a un amigo después de muchos años.

Quiero leer otro que tiene que ver con Juan Carlos Distéfano, el gran escultor. Hace cosa de dos años, fui a una hermosa exposición de toda su obra o de gran parte de su obra, en el Museo Nacional de Bellas Artes. Había llegado haría cinco minutos, estaba mirando, y de repente alguien me agarra desde atrás, y me dice al oído unas líneas que ahora les voy a decir a ustedes. Esas líneas están tomadas de un número de Asemal que también se publicó hace muchos años; están dedicadas a un poeta italiano que era Saba, del que yo había leído no hacía mucho, una biografía... en la que se hablaba de su amor por los pájaros. Como en esa época yo tenía hijos chicos, es habitual, por lo menos en nuestro medio, que los padres de hijos chicos suelan tener animalitos en su casa, puede ser una ardilla, un pájaro, peces, en fin, bueno, en ese entonces había habido algún pájaro y como coincidió con esto de Saba, en fin, y el hecho de que había en casa algún pájaro con el que pasó esto, yo escribí un poema que llamé kasi haiku, kasi con "k". Es el que me recordó Juan Carlos Distéfano y dice así:

Pajarito tenía
que se voló.

Puta parió

Es un perfecto haiku que debieras volver a decir porque es muy bello y es como una gotita de agua, a ver? el haiku como lo saben los oyentes o algunos oyentes, los que saben, es un verso muy sintético de la poética japonesa que consta de tres líneas de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas, esto es, son diecisiete sílabas. En esta brevedad los poetas japoneses desde hace ya algunos siglos, teniendo como a uno de sus grandes padres a Basho, han conseguido fijar como en un dardo de palabras en estas diecisiete sílabas, en  cinco, siete y cinco, han sabido fijar primeramente el movimiento de las estaciones, el sagrado devenir de la naturaleza y también los grandes asuntos del espíritu, que no es solamente sumar o abreviar en una nuez de palabras un poema, sino también tiene un corte el haiku a partir de una primera propuesta o proposición, tiene luego un corte, como una cesura, un pequeño silencio y luego ese final es el que establece realmente la validez de lo poético y esto se advierte vivamente en este haiku de Darío Canton que yo le ruego lo vuelva a decir.
Pajarito tenía
que se voló.

Puta parió

Eso, ahí queda eso, como dicen en España

Y aquí estamos en Los Palabristas, en la locución Hugo Facinne, en la operación técnica Daniel Montaño, en la asistencia Lorena Laborde y en la producción nuestro querido Jorge Zunino.

Darío, Darío hay tiempo todavía para un poema más de Asemal pero no me expliques más, ni me des tantos datos porque estamos perdiendo alimento que es el propio pan de tu poema.
Contando con la complicidad de Esteban voy a leer algo más.
Esto se llama De la varia plenitud:

Cogíamos como reyes
añoro
tomo lápiz y papel
lo anoto
me interrumpo
-también el rey de Inglaterra
medio en copas una noche
me confesó sentencioso:
aquel día
con la reina
cogimos como plebeyos

Adelante, adelante.
Bueno, una cosa última que quiero compartir con el oyente y acá con Esteban,

esto se llamaría: Última disposición. Como dije antes yo he sido pasajero de colectivos muchos años, entonces un día se me ocurrió lo siguiente:

El día que me muera
que me lleven en un colectivo
pintado de negro
de la línea menos uno
parado, como viajaba.

Éste es el unamunesco juglar tan curioso que es Darío Canton, que se ha pasado la vida   escribiendo bellísimos poemas y emotivas cartas al mundo, este hombre que alguna vez dijo en un poema llamado Se previene:

Que habiendo recuerdos
a disposición de los lectores,
la Dirección sólo permite
el uso del presente
con la condición expresa
de no hacerse responsable
por accidentes que pueda causar

O en cosas que pasan, en la hambruna, Hambruna en la ciudad:

Una mujer grande, gorda
 resbaló en la vereda
cayó.
La gente
como pirañas
se abalanzó sobre ella,
la devoraron

O en Río de Janeiro, otro cuasi Haiku, aunque no lo es; es simplemente un poema de tres líneas. Este Río de Janeiro dice:

Multicolor
multicalor
multiculor

Se divierte él, Darío Canton. Tiene además, esta gracia de los niños a los que les gusta decir "pis y caca" pero lo dice tan bellamente, no? que entonces establece esta... porque es además alguien a quien deberíamos invitar, o vamos a invitar para que en otra ocasión haga una lectura más amplia de su obra porque hoy se la ha pasado como rindiendo así examen ante la radiofonía, cosa que yo no quiero que haga nadie aquí, entonces entre tantas explicaciones nos hemos perdido una  mayor lectura de tus poemas, así que te convoco a una próxima vez en este otoño o invierno para que vengas, si?

Para la gente que quiera escuchar a Darío Canton en la Feria del Libro, estará en el stand 1605 de Grijalbo Mondadori, este sábado 6 de 19 a 20.30, firmando precisamente La historia de Asemal y sus lectores. Recuerdo nuevamente, este sábado 6 de 19 a 20.30 en la Feria del libro, en el stand 1605.

Gracias, muchas gracias Darío.
Nos encontramos mañana a las 22.
Esto ha sido Los palabristas y la Radio de la ciudad.

Gracias.

 
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